¡COLOMBIA, UNA SOLA GRABACIÓN!

¡COLOMBIA, UNA SOLA GRABACIÓN!

Por: Rodrigo Beltrán, presidente Bells Medios

“Grabando… Grabando”, soy periodista en ejercicio y de academia desde hace 35 años, muchos en el país lo saben y estoy ciento por ciento de acuerdo con combatir la censura en cualquier de sus manifestaciones y escenarios, apoyo igualmente como el gran patrimonio del periodismo, el respeto y garantía al ejercicio soberano de la libertad de prensa, uno de los grandes avances de esta bella profesión.

Ahora bien, otra cosa es imponer soterradamente y basados en la deslelatad, la falta de principios éticos, atropello a la confidencialidad, mediante “la trampa” y “a escondidas” la costumbre del “vivo” de grabar al jefe en reuniones privadas internas… para hacerlo caer, utilizando comités corporativos  de operación y estratégicos, con el firme propósito de tener con ese  documento una herramienta eficaz según lo requerido, que va desde el posterior chantaje como instrumento contundente para cualquier propósito y además según la categoría de la víctima.

Creo  lo contrario, si se trata de ir contra los corruptos o funcionarios de mala conducta se  debe actuar cara a cara, la denuncia debe ser frentera con argumentos  y utilizar los canales donde hay procesos limpios y que la justicia o el denunciante puede utilizar cuando lo requiera.

Yo diría que es tan reprochable, la censura a la prensa que aplica un funcionario público a propósito del caso del gerente de RTVC, como el vivo grabador a espaldas sin hablar de frente sino basado en el escondite y artimaña… propio de un calculador.

Ya en Colombia son muchos los casos en donde este ejercicio de grabación al escondido se pone en práctica y al parecer aumenta día a día; es como cuando el ciudadano toma la justicia por su propia cuenta y decide linchar a un raponero o delincuente hasta causarle la muerte o como nacieron “justificadamente” los grupos paramilitares que terminaron siendo más graves que la enfermedad… ante la ausencia de una política de seguridad del estado.

En el caso del ahora ex – gerente del  Canal RTVC Juan Pablo Bieri, la funcionaria audaz grabadora renunció días antes del escándalo y fue desde afuera, ya no siendo activa en la entidad cuando decide filtrar el audio para ser entregado a periodistas, organizaciones y medios de comunicación en general. Es decir, “me voy de aquí, me lavo las manos, pero mi jefe también tendrá que irse. Si lo anterior es un comportamiento lógico, ético y de buenas prácticas pues apague y vámonos.

Lo triste es haber llegado a   esas conductas de actuar, de tal manera, para llevarse como se dice popularmente, al que sea por delante, porque no hay carácter, honestidad de ninguna de las partes, o sea “con trampas denunciar la trampa”… lo que expresa que todas las fronteras de los procesos limpios se han violentado sin importar cómo, mejor dicho contra viento y marea, ahora si el fin justifica los medios.

De ahora en adelante y de seguir con el desplome de la confianza, en los comités internos de entidades públicas o privadas en nuestro país, la salida es una sola, única opción vergonzosa para un jefe: “señor, si usted quiere participar en esta reunión porque es su responsabilidad y el deber de hacerlo, deje el celular afuera y entre”.

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